Si estás embarazada o lo has estado, seguro que te has dado cuenta de que cuando vas al médico o a la comadrona te miden la presión arterial en cada visita. Y con razón: la hipertensión arterial es una de las complicaciones más habituales durante y después del embarazo, y uno de los aspectos más importantes a los que tú y tu médico debéis prestar atención. Puede afectar a tu salud y al desarrollo de tu bebé, y detectarla a tiempo puede suponer una gran diferencia. 

Aquí te contamos lo que tienes que saber, por qué es importante y cómo prestar atención a las señales que tu cuerpo podría estar enviándote.

Por qué debes prestar atención a la hipertensión arterial durante y después del embarazo

El embarazo es una época de cambios increíbles. Tu corazón bombea hasta un 50 % más de sangre, tus hormonas están en constante cambio y la placenta de tu bebé hace todo lo posible para que tenga lo que necesita para crecer. Durante ese proceso, la presión arterial puede variar y, en algunos casos, puede subir hasta niveles que pueden poner en riesgo tanto tu salud como la de tu bebé. 

La buena noticia es que, cuando la hipertensión materna se detecta a tiempo y se controla bien, la mayoría de las mujeres tienen un embarazo sin complicaciones y se recuperan bien. Por eso son fundamentales la concienciación, la detección precoz y la sensibilización. 

Tipos de hipertensión arterial durante el embarazo y el posparto

No todos los casos de hipertensión durante el embarazo y el posparto son iguales. Estos son los cuatro tipos principales a los que puede referirse tu profesional de la salud:

  • Hipertensión crónica: se refiere a la hipertensión que una mujer ya padecía antes del embarazo o que se diagnostica antes de las 20 semanas de edad gestacional estimada. Si ya tenías hipertensión crónica antes del embarazo, es posible que necesites medicación y un seguimiento más estricto durante todo el embarazo.
  • Hipertensión gestacional: se trata de un nuevo aumento de la presión arterial que se produce a partir de la semana 20 de embarazo o después del parto en una mujer que antes tenía una presión arterial normal. Este tipo de hipertensión materna no suele ir acompañada de otras complicaciones, pero puede derivar en afecciones más graves, por lo que se vigila con mucha atención.
  • Preeclampsia: se trata de un aumento repentino de la presión arterial que se produce a partir de la semana 20 de embarazo o durante el posparto en una mujer que antes tenía una presión arterial normal, y que va acompañado de indicios de tensión en otros órganos, normalmente los riñones o el hígado. Puede aparecer repentinamente y requiere atención médica inmediata.
  • Hipertensión crónica con preeclampsia añadida: cuando una mujer que ya padece hipertensión crónica presenta nuevos picos de presión arterial, se habla de preeclampsia añadida a la hipertensión crónica.

Saber de qué tipo de hipertensión se trata ayuda a elegir el tratamiento adecuado y a planificar el futuro.

nuevo estudio de Oura sobre el embarazo

¿Qué se considera hipertensión durante el embarazo?

Tu médico podría diagnosticarte hipertensión gestacional o preeclampsia durante el embarazo o después de este en los siguientes casos:

  • Si tu presión sistólica (el valor máximo) es 140 mmHg o superior, o
  • si tu presión diastólica (el valor mínimo) es 90 mmHg o superior,
  • en dos mediciones distintas realizadas con al menos cuatro horas de diferencia.

Tu médico podría diagnosticarte preeclampsia durante el embarazo o después de este en los siguientes casos:

  • Si tu presión sistólica (el valor máximo) es 160 mmHg o superior, o
  • Si tu presión diastólica (el valor mínimo) es 110 mmHg o superior,
  • aunque solo haya sido en una o dos ocasiones.

En el caso de afecciones como la preeclampsia, tu médico también te hará análisis de sangre y de orina para detectar otros indicios, como la presencia de proteínas en la orina, niveles elevados de enzimas hepáticas o un recuento bajo de plaquetas.

Indicios de hipertensión arterial durante el embarazo

A veces, los indicios de cambios peligrosos en la presión arterial pueden ser sutiles y es fácil restarle importancia y decir que «son cosas normales del embarazo». Pero hay ciertos síntomas que no debes dejar pasar por alto:

  • Dolores de cabeza persistentes o intensos
  • Cambios en la visión (visión borrosa, destellos de luz)
  • Hinchazón en la cara o en las manos, sobre todo si aparece de repente
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen
  • Falta de aire
  • Aumento de peso repentino
  • Orinar mucho menos de lo normal

Si sientes que algo no va bien, confía en tu instinto. Ponte en contacto con tu médico o acude a la unidad de maternidad. Una intervención temprana puede suponer una gran diferencia.

Diferencias entre hipertensión arterial durante el embarazo e hipertensión crónica

Quizá te estés preguntando: ¿es lo mismo la hipertensión durante el embarazo que la hipertensión normal? No. Aunque en ambos casos se trata de hipertensión arterial, estamos hablando de problemas muy diferentes, que se diagnostican y tratan de forma distinta. 

  • La hipertensión crónica es una afección a largo plazo y no está relacionada con el embarazo en sí. Normalmente se diagnostica antes del embarazo o a principios del primer trimestre, y hay que seguir controlándola durante toda la vida.
  • La hipertensión gestacional y la preeclampsia están específicamente relacionadas con los cambios que se producen durante el embarazo y el posparto, y suelen desaparecer tras el parto.
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Cómo controlar el riesgo de preeclampsia

Pensar que tu embarazo podría complicarse como consecuencia de una preeclampsia puede suponer un gran estrés. Pero puedes reducir el riesgo de sufrir preeclampsia o de detectarla de varias formas.

1. Habla con tu profesional de la salud

El primer paso es hablar con tu profesional de la salud sobre este riesgo al principio del embarazo. Tu médico o comadrona te hará una serie de preguntas para saber si deberías empezar a tomar aspirina. Tomar aspirina es una forma con base científica de reducir el riesgo de preeclampsia.

2. Céntrate en el sueño

Prestar atención a tu sueño siempre merece la pena. Pero los trastornos del sueño, como la mala calidad del sueño, roncar o la apnea del sueño, pueden aumentar el riesgo de preeclampsia en general. Por eso vale la pena prestar atención a tu rutina de sueño.

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3. Consigue un tensiómetro

Piensa en hacerte con un tensiómetro. Normalmente puedes comprarlos en la farmacia, o tu médico puede recetarte uno. En cuanto aprendas a medirte la presión arterial correctamente, podrás hacerlo sin ayuda. Si las mediciones son elevadas, deberías consultar a tu médico. Aunque tus mediciones sean normales, no dejes de ir a las visitas de control prenatal ni ignores los síntomas si los tienes.

El futuro de tu salud: repercusiones a largo plazo

Hay algo que se suele pasar por alto en medio del ajetreo posparto: ¿qué pasa con tu presión arterial después de dar a luz?

Si has tenido preeclampsia o hipertensión gestacional, es posible que tengas que prestar especial atención a tu salud a largo plazo. Está demostrado que puede aumentar el riesgo de padecer:

  • Hipertensión crónica
  • Cardiopatías
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Problemas renales
  • Diabetes tipo 2

Esto no significa que vayas a tener estos problemas. No obstante, sí que te conviene controlarte la presión arterial al menos una vez al año, llevar unos hábitos que favorezcan una buena salud cardíaca y hablar regularmente con tu médico.

Considera tu embarazo una oportunidad para mirar hacia el futuro de tu salud: es una ocasión para detectar síntomas a tiempo y tomar medidas que favorezcan tu bienestar durante las próximas décadas.

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Conclusión

La hipertensión durante el embarazo es grave, pero se puede controlar, sobre todo si estás bien informada, cuentas con apoyo y tienes la capacidad de defender tus propios intereses.

Recuerda estos pasos: 

  • Reconoce los síntomas
  • Habla con tu equipo médico
  • Haz preguntas
  • Confía en tu cuerpo

En Oura, creemos que hay que hacer caso a lo que te dice tu cuerpo. Ya sea a través de tus patrones de la frecuencia cardíaca, los cambios en tu sueño o las variaciones en tu actividad, tu cuerpo siempre te está enviando señales, y estar atenta a ellas te ayuda a tener un embarazo lo más saludable posible.

El Oura Ring no es un dispositivo médico y no está pensado para diagnosticar, tratar, curar, controlar ni prevenir dolencias o enfermedades.