La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, es uno de los riesgos para la salud más comunes y que más se pasan por alto en todo el mundo. A menudo no presenta síntomas hasta que surgen complicaciones graves, por lo que se le suele llamar el asesino silencioso.

En Oura, nuestra misión es ayudarte a entender la relación entre tus decisiones, tus datos y tu futuro. “Cuando hablamos de hipertensión, saber es poder”, dice el Dr. Ricky Bloomfield, Director de medicina (CMO) de Oura. “Cuanto antes tomes conciencia, más opciones tendrás para proteger tu corazón, tu cerebro y tu esperanza de vida saludable”.

Como parte de la función Monitor de salud de Oura, la función auxiliar Indicadores de la presión arterial supervisa continuamente los cambios y patrones que pueden indicar tensión cardiovascular. Y, cuando tus constantes vitales sugieren un patrón que merece la pena investigar, te avisa y te ayuda a entender qué significa este patrón y qué pasos deberías seguir.

¿Qué es la hipertensión?

La hipertensión es una presión arterial crónicamente alta. Se produce cuando la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias permanece demasiado alta regularmente, lo que obliga al corazón a esforzarse más para bombear sangre. Con el tiempo, esa presión adicional tensiona tus vasos sanguíneos y órganos vitales, como el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos.

Al igual que ocurre con muchas otras enfermedades, el riesgo de sufrir hipertensión aumenta con la edad: afecta al 27 % de las personas menores de 60 años y al 74 % de las personas de 80 años o más. 

Lo que hace que la hipertensión sea especialmente preocupante es que, a menudo, no presenta síntomas evidentes hasta que provoca complicaciones más graves. De hecho, se calcula que el 46 % de los adultos con hipertensión no saben que la padecen, mientras que solo uno de cada cinco adultos con hipertensión lleva un control eficaz de la enfermedad.  

Sin embargo, hay una buena noticia: la hipertensión se puede controlar. Con un poco de concienciación, algunos cambios en el estilo de vida y el apoyo de los profesionales de la salud, la mayoría de la gente puede reducir el riesgo y cuidar su salud a largo plazo. 

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¿Qué factores aumentan el riesgo de sufrir hipertensión?

La hipertensión no aparece de la noche a la mañana. Se desarrolla poco a poco, por una combinación de hábitos de vida, factores genéticos y problemas de salud subyacentes.

Estos son algunos de los factores de riesgo más conocidos:

  • Edad: los vasos sanguíneos se endurecen de forma natural a medida que nos hacemos mayores, lo que dificulta que la sangre fluya con normalidad.
  • Peso y composición corporal: el sobrepeso puede aumentar la tensión sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
  • Antecedentes familiares: la genética también influye; si en tu familia hay antecedentes de hipertensión, tienes más riesgo.
  • Dieta: una ingesta elevada de sodio, el consumo excesivo de alcohol y las dietas pobres en frutas y verduras pueden hacer que la presión arterial aumente.
  • Inactividad física: llevar una vida sedentaria reduce la eficiencia cardiovascular y hace que sea más difícil controlar la presión arterial.
  • Estrés: el estrés crónico mantiene tu sistema nervioso en estado de máxima alerta, lo que contribuye a que la presión arterial permanezca elevada a largo plazo.
  • Embarazo: entre el 8 % y el 16 % de todas las mujeres embarazadas sufren hipertensión durante el embarazo. A esto se le conoce como trastornos hipertensivos del embarazo, como la preeclampsia. Si alguna vez has tenido un embarazo con hipertensión gestacional o preeclampsia, corres un riesgo mucho mayor de desarrollar hipertensión crónica.
  • Otras afecciones o enfermedades: la diabetes, la enfermedad renal y la apnea del sueño están relacionadas con la hipertensión arterial.

Qué hacer si tienes riesgo de sufrir hipertensión

Puede ser un poco inquietante enterarte de que quizá tengas riesgo de sufrir hipertensión, pero también puede ser una oportunidad importante. La hipertensión se puede controlar si se detecta a tiempo, y unos pequeños cambios regulares en tu estilo de vida pueden marcar una gran diferencia con el tiempo.

  • Usa un tensiómetro para confirmar. Para hacer un diagnóstico correcto, hay que medir la presión arterial varias veces, normalmente con un tensiómetro homologado, ya sea en casa o en la consulta del médico. Con una sola medición no basta. Puedes usar un tensiómetro para medirte la presión arterial dos veces al día, por la mañana y por la tarde, durante una semana (a ser posible). Aprende a medirte bien la presión arterial en casa.
  • Habla con tu profesional de la salud. Lleva los resultados y todas las mediciones manuales a tu médico. Podrá ayudarte a decidir si lo mejor es tomar medicación, cambiar tu estilo de vida o ambas cosas.
  • Haz un seguimiento de tus patrones de la presión arterial. Además, presta atención a cómo se reflejan tus hábitos diarios en tus datos de Oura. Por ejemplo, puede que observes que, cuando añades las etiquetas “alcohol” o “café”, las mediciones de tu tensiómetro varían, y es importante que prestes atención a estos patrones.
  • Haz algunos cambios en tu estilo de vida. A veces, la hipertensión se puede controlar mejorando el estilo de vida, por ejemplo, con una alimentación adecuada, ejercicio regular, gestión del estrés, un sueño de calidad y reduciendo el consumo de alcohol y tabaco.  

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Conclusión

La hipertensión puede ser una enfermedad silenciosa (y grave), pero con las herramientas adecuadas se puede controlar. “A menudo, los médicos solo atienden a los pacientes con hipertensión cuando ya es demasiado tarde para prevenir las complicaciones”, afirma el Dr. Bloomfield. “Nuestro objetivo es ofrecer a la gente las herramientas para actuar de forma proactiva en lugar de reactiva, para que puedan hacer cambios importantes antes de que surjan los problemas”.

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El Oura Ring no es un dispositivo médico y no está pensado para diagnosticar, tratar, curar, controlar ni prevenir dolencias o enfermedades.