Evidentemente, sabes qué edad tienes, ¿pero sabes cuál es la edad de tu corazón?
La función Edad cardiovascular (ECV) ofrece una estimación de cómo están envejeciendo tu corazón y tus grandes arterias en relación con tu edad real, así como consejos para mejorar tu salud cardíaca a largo plazo. Junto con otros datos proporcionados por Oura, brinda una perspectiva completa de tu salud general.*
“El equipo de investigación científica de Oura ha colaborado con cardiólogos y con científicos de centros de investigación en el desarrollo y la validación de nuestros algoritmos para garantizar que esta función ofrezca información precisa a todos nuestros miembros”, señala el Dr. Shyamal Patel, vicepresidente sénior de investigación científica de Oura.
Independientemente de la edad que tengas, puedes mejorar tu salud cardiovascular adoptando hábitos saludables y haciendo cambios en tu estilo de vida. En este artículo se explica por qué es importante la ECV y qué métrica se utiliza para determinarla.
RELACIONADO: Cómo reducir tu edad cardiovascular
Monitoriza tu edad cardiovascular con Oura
Los miembros de Oura con datos de al menos catorce noches pueden ver en la aplicación una comparación de su edad cardiovascular con su edad real. Esta métrica está disponible en la pestaña Mi salud.
La edad cardiovascular tiene tres niveles:
- Inferior, cuando es más de cinco años inferior a la edad real.
- Acorde, cuando es hasta cinco años superior o inferior a la edad real.
- Superior, cuando es más de cinco años superior a la edad real.
En la aplicación Oura, puedes consultar la evolución de tu ECV de semana en semana. Desde abril de 2025, se pueden añadir etiquetas y actividades personalizadas para averiguar cómo pueden afectar a tu salud cardíaca a largo plazo determinados aspectos de tu estilo de vida. Además, Oura destaca las tendencias en tu VFC para ayudarte a entender los cambios en tu ECV a lo largo del tiempo.
Qué es la rigidez arterial
Los sensores y los fotodetectores de fotopletismograma (FPG) pueden utilizarse para estimar la velocidad de la onda del pulso (VOP), es decir, la velocidad a la que recorre el cuerpo la onda de presión generada por los latidos del corazón. La VOP se utiliza habitualmente como medida de referencia de la rigidez arterial, que aumenta con el paso del tiempo; de ahí su relación con la edad biológica.
Las arterias son los vasos que transportan sangre oxigenada del corazón al resto del cuerpo. Cuando se es joven y se goza de buena salud, las arterias tienden a ser más elásticas o flexibles, por lo que se adaptan con facilidad a distintos volúmenes de flujo sanguíneo.
Con la edad, las arterias pierden flexibilidad en un proceso natural conocido como “endurecimiento arterial”. Al volverse más rígidas las arterias, la velocidad a la que fluye la sangre por ellas (VOP) aumenta. Más adelante se explica por qué es importante esto.
Aunque la edad es la principal causa del endurecimiento arterial, algunos estudios demuestran que también pueden acelerarlo factores relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo, la alimentación, la falta de sueño o el sedentarismo, así como enfermedades como la hipertensión, la hipercolesterolemia o la obesidad.

Qué impacto tiene la rigidez arterial
“Las arterias son como amortiguadores”, explica el Dr. Pauli Ohukainen, que es investigador científico sénior en Oura. “Las grandes amortiguan las ondas de presión generadas por el corazón, mientras que las pequeñas no están preparadas para soportar fuerzas tan elevadas”.
“Al endurecerse, las arterias pierden su capacidad de amortiguación, y las pequeñas (situadas en órganos sensibles, como el cerebro, los riñones o el propio corazón) se ven sometidas a presiones anormales”.
Una rigidez arterial avanzada puede aumentar el riesgo de padecer varias enfermedades cardiovasculares como las cardiopatías, los ictus o la insuficiencia cardíaca. Además, según Ohukainen, puede contribuir a otras enfermedades, como las renales o el alzhéimer.
La VOP, una métrica poco conocida
Cuando se habla de salud cardíaca, las métricas más habituales son la frecuencia cardíaca en reposo, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y el colesterol.
Menos conocida es la VOP, es decir, la velocidad a la que la sangre circula por las arterias, que es un indicador muy importante de la salud general del corazón y del sistema circulatorio. La rigidez arterial está directamente relacionada con la VOP, por lo que a medida que aumenta la primera, también lo hace la segunda. En esencia, las arterias rígidas permiten que las ondas de presión se desplacen más rápidamente por el sistema arterial, lo que se traduce en un valor más elevado de la VOP, que constituye un indicador clave de la rigidez arterial.
“Mientras que datos como el nivel de colesterol o la tensión arterial ofrecen una instantánea de la salud actual, la VOP proporciona una estimación del efecto acumulativo de todos los factores relacionados con el estilo de vida”, explica Ohukainen.
Dicho de otro modo, la VOP es una métrica de evolución más lenta que se puede mejorar, independientemente de la edad que se tenga. Ohukainen señala que algunos factores de estrés agudo pueden provocar un endurecimiento de las arterias a corto plazo, que a su vez puede manifestarse como un aumento de la VOP. “Las causas pueden ser enfermedades, experiencias excepcionalmente estresantes, temperaturas exteriores muy bajas y, en algunas personas, una ingesta de sal superior a la habitual”.
Los estudios científicos publicados en la literatura revisada por expertos han establecido intervalos de referencia normales según la edad para los valores de VOP, como se muestra a continuación.

Cómo detectan el flujo sanguíneo los Oura Ring
Para medir directamente la VOP, suele ser necesario un equipamiento médico especializado capaz de detectar el momento en que se emite la onda del pulso en dos puntos arteriales distintos, algo que no pueden hacer la mayoría de los dispositivos wearable. Sin embargo, los Oura Ring están equipados con sensores de FPG (fotopletismograma) infrarrojos que detectan los cambios del volumen sanguíneo en el dedo. Aunque estos sensores no miden directamente la VOP, sí que pueden registrar datos relacionados con el flujo sanguíneo.
Mediante el análisis de las señales de FPG, los Oura Ring pueden identificar características asociadas a la VOP. Eso significa que pueden calcular indirectamente los cambios en la rigidez arterial y en las características del flujo sanguíneo. Esas estimaciones sirven como aproximación de la VOP y proporcionan información similar a la que ofrecería una medición directa de la VOP.
Los sensores de FPG (fotopletismograma) infrarrojos de los Oura Ring emiten luz sobre la piel a través de LED. Al recorrer las arterias, la onda del pulso provoca pequeños cambios en el volumen sanguíneo. Los fotodetectores de los anillos pueden cuantificar el flujo sanguíneo en función de las variaciones en la absorción de la luz (señal de FPG).

Cómo traduce Oura las señales de FPG en la ECV
Oura estima la ECV a partir de datos anonimizados de cientos de miles de miembros.
“El equipo de investigación de Oura analizó una cantidad ingente de señales de FPG y descubrió que ciertas características concordaban relativamente bien con la edad de los miembros, aunque seguía habiendo una variabilidad considerable”, explica Ohukainen. “Intentamos descubrir si esa variabilidad podía explicarse con diferencias en los cambios arteriales relacionados con la edad”.
El equipo científico de Oura llevó a cabo estudios clínicos con seiscientos participantes en colaboración con socios externos, como el Kuopio Research Institute of Exercise Medicine (KuLTu) o la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), para conocer las causas de la forma de la señal de FPG.
Descubrieron que la forma de la señal de FPG está estrechamente relacionada con métricas de salud general como la edad o la rigidez arterial. Combinando los datos de sus miembros con los de estudios clínicos externos, Oura desarrolló un algoritmo que evalúa la salud cardiovascular y proporciona un parámetro clave (la edad cardiovascular) para ayudar a los usuarios a conocer mejor y a supervisar su salud cardíaca.
Por qué es importante la ECV
La ECV aporta información valiosa sobre la salud general y el funcionamiento del sistema cardiovascular. Si tu ECV es inferior a tu edad real o acorde con ella, significa que tu salud cardiovascular actual y tu esperanza de vida son buenas.
Si tu ECV es superior a tu edad real, Oura te ofrecerá información personalizada y te sugerirá las medidas que puedes tomar para reducirla, como hacer más ejercicio o disminuir el consumo de sodio. Si quieres más información sobre cómo mejorar tu ECV, consulta este artículo.
En combinación con otras métricas de Oura (como la frecuencia cardíaca en reposo, la variabilidad de la frecuencia cardíaca, los patrones de sueño o el nivel de actividad), la ECV te ofrece una panorámica holística de tu salud actual y futura.
Recuerda que la salud cardíaca no es estática ni cambia de la noche a la mañana. Por el contrario, evoluciona gradualmente en función de diversos factores, como el envejecimiento, los hábitos de vida o las enfermedades subyacentes.
Evaluar la salud cardíaca de forma proactiva permite identificar anomalías e intervenir a tiempo, y aumenta las probabilidades de gozar de buena salud durante más años.
* Los productos ŌURA no son dispositivos médicos y, así como sus servicios, no están pensados para mitigar, prevenir, tratar, curar ni diagnosticar enfermedades o afecciones. Si tienes alguna duda o inquietud sobre tu salud, habla con tu médico.
Los expertos de Oura
El Dr. Pauli Ohukainen es investigador científico sénior en el equipo de fisiología del futuro de Oura, donde es responsable de diseñar y dirigir proyectos de investigación clínica cardiometabólica. Tiene un máster en Bioquímica y Biología Molecular, y se doctoró en el Departamento de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Oulu (Finlandia) con una tesis sobre los mecanismos moleculares de la calcificación de la válvula aórtica humana. Ha publicado más de veinte artículos revisados por expertos y ha ejercido como supervisor de doctorado y como profesor de estudiantes de Medicina.
El Dr. Shyamal Patel es vicepresidente sénior de investigación científica de Oura, donde lidera una organización multidisciplinar centrada en el estudio y el desarrollo de algoritmos que traducen las mediciones de los sensores en datos precisos sobre salud y bienestar. Su gran pasión es crear soluciones digitales que permitan la transición de un modelo sanitario esencialmente subjetivo, circunstancial y reactivo a uno más objetivo, continuo y proactivo. Antes de llegar a Oura, Shyamal lideró varios equipos dedicados a la ciencia de datos, tanto en empresas emergentes como en grandes compañías. Después, trabajó para Pfizer, donde se dedicó a desarrollar, validar e implementar nuevos criterios de valoración digitales en diversas áreas terapéuticas para ensayos clínicos regulados. Shyamal tiene un doctorado en Ingeniería Eléctrica por la Northeastern University, con una especialización en procesamiento de señales y aprendizaje automático aplicado. Completó su investigación posdoctoral en Harvard y actualmente vive en Boston.







