Muchas personas confían en su Oura Ring para hacer un seguimiento de su sueño, recuperación y bienestar general, pero para algunos miembros de Oura su anillo ha sido mucho más que una simple herramienta. Estos miembros de Oura notaron algo inusual en sus datos, como una frecuencia cardíaca en reposo constantemente elevadacambios de temperatura anómalos, niveles de estrés inexplicables o patrones de sueño extraños.
Cuando empezaron a indagar, lo que encontraron les cambió la vida. Oura ayudó a estas personas a detectar los primeros signos de alerta de afecciones como fibrilación auricular (AFib), miocardiopatía por estrés e incluso cáncer sin diagnosticar, y les dio la seguridad para acudir al médico cuando más lo necesitaban.
Frecuencia cardíaca y salud cardiovascular
Para muchos miembros de Oura, los cambios repentinos en su frecuencia cardíaca en reposo (FCR) fueron la primera señal de que algo no iba bien. Aunque es normal que tus datos fluctúen, los cambios repentinos o extremos pueden indicar un problema más serio.
Kim R., 53, Massachusetts
Kim es una mujer muy activa que caminaba entre 10 y 13 km al día, pero notó que su FCR había aumentado de 55 a 85 PPM. Su estrés diurno también había aumentado de 2 a 10 horas al día.
Después de sentir dificultad para respirar y agotamiento, acudió a urgencias, donde le diagnosticaron una cardiomiopatía inducida por estrés, una afección que se asemeja a un infarto y requiere atención médica urgente.
«Si no hubiera estado controlando mi salud con tanta atención, habría ignorado las señales de mi cuerpo. Oura me ayudó a tomarme en serio mis síntomas y a recibir la atención que necesitaba».
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Vernon B., 48, Carolina del Norte
Vernon vio que su FCR aumentó en 20 PPM y que sus tendencias de temperatura corporal aumentaron aproximadamente 1 °C. Además, notó dificultad para respirar. Preocupado, acudió a urgencias, donde un médico que también era miembro de Oura se tomó sus datos en serio. Las pruebas revelaron que tenía un derrame pericárdico con taponamiento cardíaco, una enfermedad cardíaca potencialmente mortal que requiere intervención quirúrgica urgente.
«La enfermera no podía creer que había ido al hospital por mi anillo. Pero Oura me salvó la vida».
Tim S., 58, Orlando, Florida

La frecuencia cardíaca en reposo de Tim solía estar entre 50 y 64 PPM, pero de repente bajó a 39 PPM, aunque él se sentía perfectamente. A pesar de no tener otros síntomas, acudió a urgencias. Rápidamente, le trasladaron en ambulancia para hacerle más pruebas y, más tarde, le diagnosticaron un trastorno poco común que afecta a la conducción eléctrica en el corazón. Después de tres días en el hospital, le dijeron que necesitaba un marcapasos para evitar otro episodio potencialmente mortal.
«Mi cardiólogo me dijo: “Si no te hubieras dado cuenta de esto, podrías haberte quedado dormido y no haberte despertado nunca más”. Oura no solo ha hecho un seguimiento de mi salud. Me ha salvado la vida. Fue un momento surrealista. Me sentí muy agradecido. No podía creerlo».
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Tendencias de la temperatura y detector de síntomas:
el seguimiento de las tendencias de temperatura de Oura y la función Detector de síntomas pueden alertarte sobre posibles tensiones en tu cuerpo, incluso antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad.
Marcia E., 67, Nueva York

Marcia lleva más de 30 años luchando contra el lupus eritematoso sistémico (LES). Hace dos años, Marcia empezó a usar Oura para registrar sus métricas diarias y adelantarse a los brotes. «Hace aproximadamente un año, mi madre se despertó sintiéndose bien, pero tampoco de maravilla. Había dormido un poco mal, pero pensó que tal vez había comido algo raro o se había acostado un poco más tarde de lo habitual», cuenta su hija Nina.
La función Detector de síntomas comenzó a alertarla (varios días seguidos) de que su cuerpo estaba bajo tensión. Sus métricas de la disposición y del estrés estaban fuera de su rango habitual. Oura estaba detectando algo sutil, pero constante.
Como confiaba en los datos de Oura, fue a ver a su reumatóloga. La doctora reconoció enseguida que algo no iba bien y la derivó directamente a su endocrinóloga. Resultó que sus niveles de tiroides estaban completamente fuera de control, lo cual es especialmente peligroso para alguien que padece LES. Su TSH (hormona estimulante de la tiroides) y la T4 libre estaban claramente fuera de los valores normales. Este desequilibrio puede agravar la fatiga, aumentar la frecuencia cardíaca y provocar inflamación y actividad autoinmune.
«Después de detectar el problema de tiroides a tiempo, gracias a Oura, ahora revisa sus lecturas diarias con mucha más atención, normalmente nada más despertarse», relata su hija. «Así es como se prepara para el día. Ese momento tranquilo de reflexión le ayuda a entender lo que su cuerpo necesita, ya sea descanso, hidratación, movimiento o simplemente tomarse las cosas con más calma».
Bria M., 29, Nueva York
Bria es profesora de danza y lleva un estilo de vida muy saludable. Compró su Oura Ring en mayo de 2024, cuando decidió hacer el reto 75 Hard y dejar los anticonceptivos. En agosto de 2024, empezó a notar reflujo ácido, fatiga y pérdida de peso, pero pensó que se debía a los cambios en su estilo de vida. El año siguiente, en mayo de 2025, Bria estaba de luna de miel en Japón cuando la función Detector de síntomas de su Oura Ring empezó a alertar de indicios serios de tensión. Tuvo sudores nocturnos casi todas las noches del viaje, pero no le dio importancia, pensando que era por el estrés del viaje. Su marido la animó a que fuera al médico cuando volviese a casa, pero el médico le dijo que cambiara su dieta y tomara un antiácido para el reflujo.
Como conocía su cuerpo, Bria pidió que le hicieran una radiografía. Se le encontró un bulto de 12 cm en el pulmón y se le diagnosticó un linfoma (mediastínico no Hodgkin de células B grandes en estadio 3).
«Nunca pensé que tendría cáncer a los veinte años, pero la medicina ha avanzado tanto que no estoy preocupada. Puedo seguir con todos mis tratamientos en casa y llevar una vida casi normal. Estoy empezando mi cuarto ciclo de quimioterapia y me quedan dos más. Y no puedo creer que esté diciendo esto, teniendo en cuenta todo lo que he superado. Se me ha caído el pelo, mis papilas gustativas me están matando, no tengo fuerzas, no soporto ver el catéter que llevo implantado y tengo la sensación de no poder pensar con claridad. Hay muchísimas cosas interesantes acerca de mí y el cáncer no es una de ellas. Lo que sí puedo afirmar con seguridad es que toda mi familia recibirá un Oura Ring por Navidad».
Elizabeth, 22, Florida
«Mi Oura Ring me decía que mi cuerpo estaba mostrando indicios serios de que algo [estaba provocando tensión] en mi cuerpo desde hacía varios días… Días después, me diagnosticaron leucemia».
Anónimo
«Tengo depresión desde 1998. Está bien controlada con la medicación y tengo la suerte de poder llevar una vida bastante normal. Tengo aficiones, una vida familiar buena y un trabajo con bastante responsabilidad. Sin embargo, tengo brotes unas cuatro o cinco veces al año, que duran entre 24 y 48 horas. Cuando me ocurre, sé que solo necesito tumbarme en la cama o en el sofá y se me pasa. Ayer tuve uno de estos episodios y el Detector de síntomas lo notó. Es impresionante. Parecía indicar que no había nada fuera de lo común, pero mis constantes vitales estaban un poco alteradas. Es algo extraordinario».
Anónimo
«Me operaron el martes de la semana pasada. Fue una cirugía estética abdominal después de haber perdido casi 90 kilos. Dos días después de la operación, Oura empezó a decirme que mostraba indicios serios de tensión, pero lo achaqué a que acababa de operarme. Pero a medida que pasaban los días, seguía advirtiéndome que algo no estaba bien. Cuando empezó a avisarme de que mi frecuencia respiratoria estaba alterada, empecé a prestar más atención (pero llevaba una faja abdominal apretada, así que me costaba respirar de todas maneras). También noté algo de dolor en los gemelos, uno de los posibles efectos secundarios de la cirugía.
A medianoche del miércoles me desperté con un ligero pinchazo en el hombro y en la aplicación mi frecuencia respiratoria estaba elevada. Así que, al final, decidí que algo no iba bien y fui a urgencias. El médico de urgencias dijo que parecía más neumonía, ya que tuve fiebre de baja intensidad que empezó más o menos al mismo tiempo, además de algo de tos y flema. Pero, como medida de precaución, querían descartar una trombosis venosa profunda (TVP). Resulta que tenía tres TVP y una más que se soltó y acabó convirtiéndose en una embolia pulmonar. Y encontraron un trozo en una de las cavidades de mi corazón.
Por primera vez en mi vida, una enfermera me acompañó con un desfibrilador desde la sala de urgencias hasta la UCI para luego llevarme en camilla a hacerme una angioplastia y una trombectomía. Por suerte, los coágulos de las piernas eran pequeños y el que había llegado al pulmón se había fragmentado en un montón de pedazos, así que el corazón no sufrió ninguna sobrecarga. Me dieron el alta al día siguiente y me recetaron seis meses de anticoagulantes. Lo atribuyeron a la cirugía, ya que no tenía antecedentes y no podía moverme con total libertad después de la operación».
Estrés y recuperación: cuando un mal día es señal de que hay algo más
Las funciones de seguimiento del estrés y de control de la VFC ayudaron a estos miembros de Oura a darse cuenta de que había un problema más serio de fondo.
Claire P., 33 años, Londres, Reino Unido
Claire es corredora de maratones aficionada y notó que, cuando su FCR baja de 40 PPM, no tiene el periodo. La menstruación se considera un quinto signo vital,, así que la pérdida de la menstruación (amenorrea) puede indicar desequilibrios de salud subyacentes.
Cuando Claire notó una tendencia a la baja en su FCR, empezó a centrarse más en la recuperación, reduciendo la intensidad de sus entrenamientos y mejorando su nutrición.
«Al verme, la mayoría de la gente pensará que estoy en forma, pero ahora entiendo mis datos y, para mí, una FCR muy baja supone no tener el periodo. Y esto significa que en realidad no estoy en plena forma».
Georgie M., 31, Portugal

Georgie es madre de dos hijos pequeños y trabaja a tiempo completo en una startup, así que suele tener jornadas largas y poco tiempo libre. Antes de lanzar su startup, notó que su aplicación Oura marcaba entre 7 y 9 horas de estrés diurno al día. Esto también tenía que ver con el hecho de que no dormía bien (a veces solo 4 o 5 horas al día) y de que su función cognitiva estaba empeorando.
Decidió actuar antes de que todo acabara en un agotamiento total. Se propuso acostarse más temprano, establecer límites más estrictos en el trabajo y mejorar sus hábitos de autocuidado para proteger su bienestar mental y físico.
«Anteponía el trabajo y mis hijos a mis propias necesidades, pero eso no era sostenible. Estaba cerca del agotamiento total y eso afectaba a mi capacidad de concentrarme. Mis datos de Oura me recordaron que necesito dar prioridad a mi propia salud».
Nicole D., 31, Venecia, California
Nicole es una mujer sana y activa de 31 años acostumbrada a un ritmo de vida frenético, entre trabajo, viajes y los entrenamientos para su primera media maratón. Pero después de seis meses con la agenda a tope, su ansiedad estaba por las nubes y estaba agotada, tanto física como mentalmente. Esto le provocó una serie de enfermedades y problemas gastrointestinales que le impedían llevar una vida normal.
«Me hicieron un sinfín de pruebas, análisis, ecografías, de todo. Me habían visto algunos de los mejores especialistas del país y, aun así, me diagnosticaron todo tipo de enfermedades que no tenía, desde esclerosis múltiple de inicio temprano hasta enfermedades autoinmunes y el síndrome por infusión de propofol», nos cuenta. «Nadie podía explicar lo que me estaba pasando».
Después de meses de falsos diagnósticos, Nicole exportó sus informes de Oura y se los llevó a un reumatólogo. «Tuve un momento de revelación en el que me di cuenta de que tenía muchísimos datos personales sobre mi cuerpo», explica. Nicole había vinculado el cambio en sus constantes vitales a una endoscopia rutinaria relacionada con sus problemas gastrointestinales. Desde entonces, sus datos de Oura mostraban un descenso constante de su VFC, un sueño deficiente, una frecuencia cardíaca en reposo elevada, estrés diario alto y una puntuación de la disposición y recuperación baja.
El diagnóstico final fue una reacción mastocitaria, provocada por la anestesia utilizada durante la endoscopia. Desde entonces, Nicole está centrada en recuperar la salud y, en la actualidad, usa sus datos de Oura para tomar decisiones sobre su estilo de vida, desde registrar las comidas hasta el sueño.
«Haz un seguimiento de todo. Utiliza los datos que tienes a mano: registra cómo te sientes, compáralo y actúa en base a ello. Incluso los días en los que no te sientes con ganas, marca ese número, envía ese correo, insiste en conseguir esa cita. No te limites a pedir una segunda opinión: pide una tercera, una cuarta, una quinta. Defiende tus propios intereses, porque nadie va a pelear más por ti que tú misma».
Jillian C., 37, Canadá

Jillian compró su Oura Ring cuando estaba muy enferma, pero aún no le habían diagnosticado cáncer. Notó que su VFC jamás superaba los 20 m/s, a pesar de haber intentado todo para mejorarla. Le diagnosticaron un cáncer de cuello uterino en estadio 3c y desde entonces está en tratamiento. Curiosamente, ha notado que su VFC ha mejorado drásticamente, llegando ahora hasta 60 m/s. Ahora utiliza Oura para supervisar sus niveles de estrés y sus tendencias de temperatura, lo que le ayuda a detectar cuándo tiene brotes de fibrosis por radiación.
Cuando nota que su estrés y su temperatura se disparan, o que su VFC desciende, sabe que su cuerpo le está diciendo algo. Cuando eso ocurre, se centra en recuperarse y a veces llama a su médico.
«No puedo estar más agradecida a Oura; me ayuda a gestionar y superar mi recuperación más que ninguna otra cosa en estos últimos años». Mi consejo número uno para otros miembros de Oura: el estado de la VFC es importante y es una métrica que hay que controlar para estar sano.
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